Catégorie : appareillage de l’enfant

Como lo escribe el Profesor J.C. LAFON:

« La fecha de aparición de la surdida es fundamental para el futuro del niño

Lo que es adquirido en el momento de la surdida deja como huella la organización neurosensorial inducida por la excitación acústica, así como algunos mecanismos psicofisiológicos en la medida donde otras vías sensoriales permiten la continuidad de su actividad. Así la noción de profundidad del espacio donde el rasgo acústico es importante en la edad de un año, es soportado por la visión de la perspectiva en un condicionamiento remanente: la vista recuerda los signos auditivos y los reemplaza. A lo contrario lo que es a dominante auditivo de manera fundamental como el habla articulado apoyado por el lenguaje verbal es mucho más frágil.

Antes del nacimiento es muy difícil conocer la incidencia de la fecha de la sordera por lo difícil que es determinarla fuera de la rubeola o de una enfermedad evidente. Habitualmente las que intervienen durante enfermedades del feto son tal vez menos profundas que las de los primeros meses. La inducción sobre la estructura de sistema nervioso es probablemente menos importante. En cuanto a un logro memorial, es una imprecisión poética atractiva de la relación madre-feto donde cada uno proyecta su afectividad. No creo que tenga gran importancia en su especificad, tan la memoria que soportaría esta relación es lábil. Se trata mucho más de una elaboración del sistema auditivo que de una psicología relacional específica

En el nacimiento la sordera se produce en un sistema del cual los reflejos innatos han sido ampliamente funcionales aunque sus efectos específicos no tuvieron lugar, como es el caso de reflejos elementares. Es así para los reflejos auditivos construidos pero sin su finalidad. Fuera de diferencias autonómicas conocidas estadísticamente, la disminución del perímetro craniano, no se encuentran muchas disparidades en el nivel educativo tanto otros factores influyen sobre el desarrollo de la personalidad, permitiendo a niños con menos posibilidades de ocuparlas mejor.

En la primera edad, antes de un año, nos encontramos frente a los logros psicofisiológicos: relación afectiva lactante más completa, mejor conocimiento del entorno, control de la voz y de las melodías… Todo esto con la condición que los padres sepan hacer perdurar estos logros, lábiles, lo más tiempo posible utilizando las otras vías sensoriales.

A partir de un año, aunque todas las adquisiciones de habla y de lenguaje verbal se borran, tantas informaciones y funciones están memorizados que siempre queda algo, no siempre en el inmediato de las realizaciones más bien en un pronóstico a largo plazo. La puesta de aparato auditivo es eficiente sobre un sistema construido, las posibilidades de simbolización son mejores. Se constata además que los sordos profundos 2do y 3er grupo que van más allá de la escolaridad del bachillerato son con frecuencia sorderas adquiridas de la primera edad, al igual que sorderas profundas del 1er grupo o sorderas severas congeniales.

A la edad de 3 años, una sordera y sus consecuencias educativas son de otra importancia. Si hay logros perfectamente construidos que se vuelven ciertamente menos utilizados, que se borran por parte en sus aspectos los más finos, en cambio la repercusión afectiva y social, la sensación de una pérdida de la personalidad, el aislamiento relacional y afectivo son esenciales en las dificultades encontradas por el niño. Seguramente la puesta de aparato auditivo muchas veces casi inmediata (debería serlo imperativamente) compensa un poco estas dificultades. Pero el sentimiento de frustración injusto sigue muy vivo y pide una asistencia afectiva bien desarrollada, sin sobreprotección ni ruptura, hasta en los detalles de la vida cotidiana. Hemos visto en una sordera urliana bilateral profunda, el niño volverse insomne tanto el hecho de cerrar los ojos le cortaba totalmente del mundo, especialmente de sus padres. Este sentimiento de abandono total se demoró meses a superar. Algunos años más tarde el habla se deterioró considerablemente, el lenguaje ha retrocedido, mucho más si la sordera ha sido más precoz y que la asistencia ortofónica no fue inmediata.

A partir de 5 años, el problema específico es el aprendizaje de la lectura. Hay que establecer los más pronto posible sobre signos escritos lo que hasta ahora es solo oral para conservarle rasgos pertinentes complementares a la fijación memorial. A esta edad el lenguaje es suficientemente desarrollado para que el efecto de la sordera no cuestione el nivel de simbolismo y de abstracción alcanzado por el niño. El habla pide a lo contrario una vigilancia ortofónico precisa, los automatismos, aunque bien establecidos, solo tienen la audición para ser controlados.

Después de 8 años, estamos casi delante de una sordera adquirida del adulto siempre que la asistencia educativa permite sin demasiados problemas el mantenimiento en un curso escolar normal en su desarrollo y naturalmente el mantenimiento en el ambiente social y afectivo anterior. » (1).

JYM

(1) Pr. J.C. LAFON « los niños deficientes auditivos » páginas 106 – 107.

To quote Prof. J.C. LAFON:

« The exact timing of the onset of deafness is crucial for the future of the child.

What is already assimilated when deafness arises remains both as a neurosensory organisation triggered by an acoustic excitation, and as some psychophysiological mechanisms, provided that other sensory pathways allow their continuation. For instance, the notion of depth – in which the acoustic aspect plays an important role in one year old-toddlers – is switched to the visual perception of perspective as part of a residual conditioned behaviour: the sight both recollects auditory signals and replaces them. However, perceptions that rely mostly and inherently on auditory signals – such as articulated speech supported by verbal speech – are much more fragile.

Prior birth, one can hardly assess the consequences of the timing of the onset of deafness, as determining this moment is complicated – except in case of rubella or other obvious diseases. In general, deafness caused by illnesses during the foetal life are not as severe as those occurring during the first few months after birth; its consequences on the neural system structure do not seem too severe. As for a so-called ‘gained memory’, this is just another fantasy about the mother-foetus relationship, in which everyone tend to project their own affectivity. I do not think it could be of major importance, on a specificity point of view, as the memory function that would be involved in this relationship is very unstable. This is more about the elaboration of the auditory system rather than a particular psychological relationship. 

At birth, deafness affects a system whose innate reflexes have been in operation for a while although their specific effects did not have time to develop, just like elementary reflexes. It is the case of developed auditory reflexes that did not have time to achieve their final purpose. Beside anatomical differences found specifically in those children, based on statistical analysis – e.g. a decrease in skull circumference – no major differences have been found on an educational point of view: indeed, numerous other factors impact the development of a child’s personality and allow those with less capabilities to make a better use of them.

Before one year old, babies display acquired psychophysiological mechanisms, i.e. the new-born shows a more advanced affective relationship, a better understanding of its surrounding, a control of the voice and tunes… All this, provided that the parents manage to maintain these acquired but fragile mechanisms through the stimulation of other sensory pathways.

From one year old, although the major speech and verbal language capacities tend to disappear, so many functions and information have been acquired that there will always be some left: not necessarily immediately after they occurred, but rather in the long term. Hearing devices are efficient on a developed system, with better symbolisation capacities. Indeed, reports show that group 2 and group 3 severely death students who pursue their studies beyond A-levels are often suffering from a deafness that developed during the earliest age, just as group 1 severe deafness or severe, congenital deafness.

At the age of three, deafness and its educational consequences have a different, stronger impact. Some acquired mechanisms that are perfectly developed tend to be employed less often, the most elaborated parts of which even tend to disappear. The social and affective consequences of deafness, such as a feeling of losing their personalities and a social and affective isolation play a key role in the issues children are facing at this stage. Wearing hearing devices -equipment is usually provided almost immediately (and should be in all cases), does compensate some of these issues. However, very strong feelings of unfairness and frustration remain and do require a targeted management of the child’s emotions – without being overprotective nor causing a rupture – down to all aspects of everyday life. In a reported case of severe, bilateral, rubella deafness, closing the eyes at night was so isolating from the surrounding world – and from the parents in particular – that the affected child also suffered from sleeplessness. It took months to overcome this feeling of complete abandon and isolation. Within a few years, considerable speech deterioration and language regression were observed, all the more so as the onset of deafness occurred at an early stage and that speech therapy was not initiated immediately.

From five years old, the major issue is learning how to read. What remains of oral signals must be associated with written signs as soon as possible in order to maintain relevant mechanisms of memory fixation. At that age, the language development is at a sufficiently advanced stage to ensure that deafness will not jeopardise the child’s level of abstraction and symbolism. Speech, on the other hand, requires a thorough management, as the control of the automatic – and well established – mechanisms involved does rely on hearing.

From eight years old, deafness is almost similar to acquired deafness in adults, provided that the educational management allows the continuation of a regular curriculum in the same social and affective environments as before »(1).

JYM

(1) Prof. J.C. LAFON « hearing-impaired children » pp. 106-107.

Nous sommes fin mai 1994. Je suis tout heureux car j’ai réussi à obtenir du Professeur Jean-Claude LAFON qu’il intervienne durant deux jours au siège parisien de l’entreprise pour laquelle je travaille. Une petite dizaine d’Audioprothésistes est là pour l’écouter. J’enregistre ses paroles sur cassettes à bande magnétique. Ce que je vous propose en est une retranscription écrite, non in extenso car malheureusement certaines cassettes s’avéreront de mauvaise qualité et donc inaudibles à l’écoute. Je m’en veux encore !

Professeur Jean-Claude LAFON :

« Avec Paul VEIT nous avons choisi 3 mots « paille, rive, cil ». On étudie ce qui sort d’une prothèse. Sur le plan de la discrimination l’écart entre 2000 et 3000 est beaucoup plus important qu’entre 5000 et 6000. Alors on a utilisé une échelle pseudo-logarithmique partant de 1500 avec une compression progressive des aigus et une compression progressive des graves. Les sons très graves et très aigus étant très peu signifiants. On a divisé le sonagramme en tranches de 30 millisecondes et on a choisi des niveaux de noirs qui correspondent aux noirs du sonagramme. On a une représentation quadrillée par « unité de valeur », à partir de 3000 Hz on a une compression de la zone aiguë et à partir de 1500 une compression de 500 par rapport au 1000. Cela donne un calcul échantillonné de l’ensemble.

Densité spectrale instantanée : on a fait la somme de ce que donne la prothèse par rapport à ce que donne le signal normal.

Tout ceci montre qu’avec un sonagramme on peut arriver aussi à voir certaines qualités des prothèses : l’analyse au sonagraphe de la sortie des prothèses est intéressante parce qu’on voit (comme avec l’étude phonétique de l’intelligibilité) apparaître des choses pas normales (bruits, répartition temporelle erronée…) qui donne bien une indication de qualité.

On a donc deux possibilités dans l’étude des prothèses : l’étude phonétique et une étude d’analyse acoustique de la sortie des prothèses qui est vraiment très intéressante »

JYM

Nous sommes fin mai 1994. Je suis tout heureux car j’ai réussi à obtenir du Professeur Jean-Claude LAFON qu’il intervienne durant deux jours au siège parisien de l’entreprise pour laquelle je travaille. Une petite dizaine d’Audioprothésistes est là pour l’écouter. J’enregistre ses paroles sur cassettes à bande magnétique. Ce que je vous propose en est une retranscription écrite, non in extenso car malheureusement certaines cassettes s’avéreront de mauvaise qualité et donc inaudibles à l’écoute. Je m’en veux encore !

Professeur Jean-Claude LAFON :

« A 5 sujets normo-entendants A B C D E on passe les listes 10 11 12 13 14 des listes cochléaires dans deux conditions : on enregistre le son qui sort de la prothèse sur une bande magnétophone. En même temps on enregistre une sur la seconde bande de la piste les listes en direct. On a deux enregistrements qui ont le même problème (même bande) sur le plan du magnétophone. On étudie la discrimination en direct et à travers le prothèse. Pour A c’est au total des 5 listes 36erreurs/56erreurs, B 33/51, C 50/63, D 38/71, E 29/41, E 29/41. A+B+C+D+E 186/287 (pour la liste 10 A+B+C+D+E 31/50, liste 11 55/77, liste 12 35/62, liste 13 28/47, liste 14 37/41). On a passé la bande à des niveaux qui sont juste à la limite de la courbe d’intensité. Les deux enregistrements sont passés au même niveau pour une personne donnée. La moyenne avec la bande mère est de 7.44 erreurs par liste (écart type de 0.55). Avec la prothèse elle est de 11.28 erreurs par liste (écart type 0.82). On peut essayer ainsi plusieurs prothèses et voir la différence de qualité phonétique entre les prothèses. On a ainsi la quantité d’information phonétique transmise. C’est plus précis que n’importe quel essai clinique. Ce n’est utilisable que sur des prothèses qui sont considérées comme utilisant l’ensemble du champ auditif. Je regrette que les fabricants ne l’utilisent pas car ils verraient qu’il y a des prothèses ou des réglages de prothèses qui ne sont vraiment pas bons »

JYM

Hacia los 7-8 meses, aparece en el niño su primera palabra. « Llegado al 7mo – 8vo mes, el niño utiliza movimientos de articulación, que nosotros llamamos de articulación, en realidad son movimientos de lengua, de boca y aprende más por casualidad, hace movimientos de boca que ya no son movimientos del aparato digestivo, que utiliza aunque no se encuentre una comida presentada, algo a succionar, a chupar. Por lo tanto va a hacer movimientos fuera de su objeto, en consecuencia van a haber movimientos que van por casualidad caer al mismo tiempo que la expiración sonora, es la primera palabra para los padres. » (1).

Los padres favorecen estos sonidos articulados por casualidad. Poco a poco, el niño descubre el habla con la ayuda de sus padres.

Más o menos a la misma edad, pasa que la puerta de entrada del apartamento da un portazo y que la madre dice entonces a su hijo: « ¡papá! ». El niño va a repetir « papá ». Este « papá » designando, para el niño de esta edad, la persona ausente que va a llegar. Esta articulación sirve por lo tanto a evocar pero también a hacer aparecer el papá. Es cuando se cristaliza el concepto de la palabra para el niño.

Cuando el niño descubre/entiende que esta articulación sirve para todo esto, dio el primer paso (casi en el primer sentido del término) en un lenguaje articulado que es el lenguaje del Hombre.

« Es la madre que hace aparecer por su comportamiento articulaciones preferenciales, tonalidades preferenciales, melodías preferenciales. Por lo tanto finalmente progresivamente la madre conduce el niño hacia ella, o deja el niño venir hacia ella, venir a su idioma, a su habla, venir a sus códigos expresivos y sus códigos de comunicación. Un poco parecido a la manera del niño que aprende a caminar: la madre estira los brazos para que venga, se echa para atrás progresivamente para que avance, para que descubra el gesto que hacer para un paso, dos pasos, y para producir la automatización de este movimiento. Solicita el niño para que la produzca y creo que el cuadro de la madre que va hacia atrás delante de su niño para que descubra la automatización del caminar es un muy buen retrato también para el lenguaje. La madre no tiene una acción positiva, a lo contrario tiene una acción de supresión. Esta acción tira el niño hacia ella, atraer el niño por el caminar produce el caminar, por el lenguaje produce el desarrollo del habla. De la misma manera, no hay casi ninguna diferencia entre el caminar y el hablar, son movimientos organizados, son gestos. El habla es solo gesto como lo es el caminar como lo es la comunicación del niño. Lo olvidamos tanto acordamos importancia a la acústica, cuando la acústica solo tendrá importancia más tarde » (2).

Cada uno descubre por lo tanto, poco a poco, su propio lenguaje.

« El lenguaje y sus expresiones orales reflejan la impregnación del sujeto por este idioma colectivo y su utilización a destinos de comunicación obviamente, pero también de configuración de ideas expresadas o no. Estas últimas actividades representan lo que se llama el pensamiento verbal » (3)

« El niño oyente descubre espontáneamente el lenguaje, fruto de su imaginación, desarrolla su pensamiento, su lógica, su razonamiento, no es la persona investida en el papel de educador que lo hace: le ofrece simplemente un terreno favorable a su florecimiento. Lo que aparece muy espontáneamente en el niño oyente teniendo un entorno cultural correcto aparece solo escasamente de manera similar en el niño sordo. » (4)

« El niño sordo se queda al concreto, el acceso a la imaginación y a la abstracción es difícil. La exploración de los objetos necesita estar completa para que la imagen se estructure en la memoria. Cuando el niño oyente precede la información sensorial desde que algunos elementos le son conocidos, imagina los otros y, verificando algunos, extrapola a lo que memorizó e identifica antes de haber explorado todo. Esta facultad de imaginación hace falta al niño sordo que se queda amarrado al concreto. Este ejemplo es solo el reflejo de las posibilidades del lenguaje. Los mecanismos de abstracción armados a partir del lenguaje verbal y de la experimentación por la acción y el habla se quedan a un nivel básico. Sin embargo solo la abstracción permite al niño acceder a una lógica y a un pensamiento que, propios al hombre, son indispensables a las adquisiciones culturales y escolares »(2).

Por eso la importancia de la puesta de un aparato auditivo lo más temprano posible para que si lenguaje se desarrolle lo mejor posible..

JYM

(1) Pr. J.C. LAFON « texto sobre el lenguaje   presentación oral   Délémont 1977 » página 12.

(2) Pr. J.C. LAFON « « texto sobre el lenguaje   presentación oral   Délémont 1977 » página 13.

(3) Pr. J.C. LAFON « inteligibilidad fonética & acústica » Boletín de Audiofonología Volumen 9 N°5 1979 página 12.

(4) Pr. J.C. LAFON « los niños deficientes auditivos » página 20.

Around the age of 7-8 months, the child spells his first word. « When he’s 7 – 8 months, the child uses articulation movements, as we call them, but indeed, they are tongue and mouth movements, and he learns them quite by chance ; he makes movements with his mouth, which are no longer digestive system’s movements, and that he’s able to use now even if no food is delivered, and if there is nothing to breastfeed or suckle. So, he’s gonna make movements outside of their object ; therefore, some movements will occur by chance at the same time as the voiced exhalation. For the parents, that is the first word spelled »(1).

Continue reading

Todo esto empieza cuando el bebé sale del vientre de su madre. ¡Grita de manera involuntaria! Son sus músculos, todos sus músculos, que encontrándose bajo una cierta tensión provocan un grito al paso del aire saliendo de los pulmones.

« La estructura acústica de la voz depende de múltiples acciones musculares sinérgicas, El grito del niño pequeño corresponde a una contracción generalizada del tórax, del abdomen, de los miembros y de la región cervicofacial. Es solo progresivamente que aprendemos a controlar la mímica y los gestos, a seleccionar los grupos motores útiles a la emisión de los que son inútiles, a elegir la tensión que dar en cada grupo muscular en el momento preciso donde tiene que entrar en acción en la emisión vocal » (1).

Si el niño tiene hambre, va a contraer tal serie de conjunto muscular y esto va a llegar a tal sonido. Si tiene frío, va a contraer tal otra serie de conjunto muscular y esto va a llegar a tal otro sonido, distinto del anterior. Su madre, ella, va (saber con su experiencia) interpretarlo.

« Es cierto que el grito, el primer señal, es un elemento puramente reflejo, no hay ninguna función laríngea, y hay una función muscular general que provoca un movimiento respiratorio que se pone en marcha y cuando el niño pasa en periodo de expulsión del aire, de expiración como hay también contracción en el nivel de la laringe, hay producción de un grito. El grito es por lo tanto un epifenómeno de un gesto que es una acción motriz generalizada, esbozo de un gesto del niño. Y el grito es por consecuencia algo creado por casualidad del hecho de las disposiciones anatómicas, pero que, a medida que pasan los días, varía y se vuelve para la madre la información de un estado muscular del niño. Me explico: cuando el niño siente dolor tiene una tensión muscular que no es la misma que cuando el niño tiene hambre, su tensión muscular es entonces diferente en su forma, en su arranque, en su acuidad… como estas tensiones son distintas los gritos son diferentes, hay el grito de dolor, de hambre, de alegría… pero estos gritos son solo un fenómeno anexo complementario que no pertenece al estado del niño. El estado del niño es muscular. Pero este epifenómeno es informativo para la madre, a través del grito la madre conoce los movimientos del niño e intenta encontrar las razones de este movimiento a través la forma del grito. Pero el grito tiene una cierta forma solo porque es expresión de una tensión muscular distinta y la organización de esta tensión en el tiempo, lo que da gritos diferentes. En consecuencia no se tiene que ver para nada en el grito el primer elemento vocal del niño, el primer intento de comunicación, es ilógico en el plano de la fisiología. Es sin embargo la primera expresión acústica del niño, aunque sea una expresión fortuita » (2).

En algún momento, el niño va a tomar conciencia, va a imaginar, va a ver un interés a producir tal serie de conjunto muscular provocando tal sonido que provoca una recompensa de parte de la madre, de sus padres. Recompensa según el grito producido por la serie de conjunto muscular contraída. ¡Es un poco Pavloviano!

A medida que el tiempo pasa, en su cuna, aprende a tocar todas estas series distintas de conjunto muscular contraída, diferentes sonidos son así emitidos.

Es muy importante que sus padres lean libros a su hijo, que le canten canciones. Esto le da la noción del ritmo, de la melodía. Le permite acceder a la disposición de la frase en el tiempo. La noción de tiempo, es a partir de esto que desarrollamos nuestro lenguaje.

JYM

(1) Pr. J.C. LAFON « mensaje y fonética » página 101.

(2) Pr. J.C. LAFON « texto sobre el lenguaje   presentación oral   Délémont 1977 » página 5.

Bienvenu

Bienvenu chez Blog-Audioprothesiste.fr !

Qui Sommes nous ?

Contactez nous !

Je contacte Sébastien
Je contacte Xavier
Je contacte Jean Michel