LAFON 62E AUDICION PRIMARIA (camino al lenguaje) parte 22

El nivel de la sordera abre mundos muy distintos (segunda parte)

« … El segundo grupo de las deficiencias auditivas medianas, constituido por las pérdidas auditivas de 50 a 70 dB, es totalmente adaptable a la vida social en caso de que el diagnóstico sea temprano, la colocación de aparato auditivo realizada correctamente, la asistencia educativa adaptada, el seguimiento médico y ortofónico regular, el seguimiento social, en particular escolar, atento. Sin aparato auditivo, no se puede esperar un comportamiento social normal. Hay que evitar considerar estos niños como discapacitados, aplicando métodos inadaptados, sobre todo los que se pueden preconizar para sorderas profundas. El programa escolar tiene que ser normal si no existe ninguna discapacidad asociada, los proyectos pedagógicos tienen que ser iguales a los de los otros niños, el ambiente social familiar es el único conveniente excepto en caso de carencias graves, del orden de las que generan problemas, al igual que para un niño con audición normal. Si existen trastornos del comportamiento, han sido generados por incompetencias educativas y relevan de una psicoterapia adicional y sobre todo de una orientación parental que, siendo que no se necesitan sesiones muy frecuentes, puede ser seguida por cualquier familia, en Francia por lo menos. Una evaluación psiquiátrica puede reconocer una discapacidad mental asociada posible, sabiendo que la mayoría de las veces el trastorno es inducido por la perturbación relacional de la sordera y que de todas maneras, si esta discapacidad mental existe realmente, lo que no es evidente, se encuentra considerablemente agravada cuando la deficiencia auditiva es media. Se entiende más fácilmente para las deficiencias auditivas severas y sobre todo profundas.

Cuando la pérdida auditiva se ubica entre 70 y 90 dB, deficiencias auditivas severas, la colocación de aparato auditivo es indispensable para que una palabra pueda surgir de la relación educativa. La corrección hecha permite el desarrollo del habla con una ayuda ortofónica regular. Muchas veces estos niños tienen una educación en ambiente normal cuando el seguimiento se hizo correctamente y temprano, y que el ambiente educativo y el cuidado ortofónico hayan sido adaptados a los problemas. Se requieren condiciones sociales particulares, una discapacidad asociada, errores educativos para necesitar un seguimiento más completo. En todo caso la orientación elegida es una probabilidad. Es función de la adaptación a la comunicación. La mayoría de los sordos severos deberían seguir una educación y una formación profesional similar a la de los oyentes.

En las sorderas profundas, los restos auditivos en las frecuencias agudas, sobre todo en el caso de menos de 100 dB de pérdida, hacen que el pronóstico perceptivo sea totalmente distinto al de las sorderas profundas sin ningún resto en los agudos, sin importancia del grupo al cual pertenecen, obviamente en general al primer grupo. ¿Por qué? Porque con la colocación de prótesis auditivas muy potentes de ancho de banda amplio, estas sorderas dejan pasar la audición de los sonidos en los octavos 1 000, 2 000 y 4 000 Hz, por los cuales transitan las informaciones del timbre fonético, donde está representada la casi totalidad de los rasgos pertinentes responsables del reconocimiento de las estructuras fonéticas del habla. Sin duda sordera profunda, pero adaptable a los mensajes acústicos verbales de fuerte intensidad. No es lo mismo para las sorderas profundas de los 2º y 3º grupos donde muy pocos señales acústicos son utilizables. Llevan esencialmente informaciones sobre los conjuntos complejos, respecto al habla, sobre los rasgos pertinentes de las melodías y los ritmos de las frases. No obstante, es indispensable evaluar la posibilidad de evolución eventual de la sordera. Un adulto sordo profundo puede haber sido un sordo severo en su niñez, entonces no tiene la discapacidad que parece darle la profundidad de la deficiencia. Nunca se tiene que olvidar, cuando se considera la relación con el mundo y la situación social de un sordo, la época en la cual la sordera apareció, y la evolución durante la infancia del deficiente auditivo, su grado de agravación y su rapidez.

Existen las cofósis que pertenecen al 3º grupo de las sorderas profundas, cuando los restos auditivos son a 250 y 500 Hz más allá de 110 dB de pérdida auditiva, o hasta sin ningún resto auditivo perceptible. Estas sorderas totales son muy excepcionales, la mayoría de las veces son adquiridas (meningitis, fracturas del peñasco) o el resto de una sordera profunda evolutiva. La percepción del mundo y la estructuración psicofisiológica adquiridas anteriormente dependiendo obviamente de la fecha de aparición de la sordera y de la velocidad de la evolución en la infancia. La audición no trae ningún elemento de información del mundo exterior » (1).

JYM

(1) Pr. J.C. LAFON « los niños con deficiencias auditivas » página 108 – 109.

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